lunes, 17 de junio de 2013

¿Y ahora qué?

Bienvenidos

Empecé este blog como parte de un proceso de aprendizaje, una especie de "diario" de temas que leía, veía, compartía, y que me llamaban la atención, me conmovían, me escandalizaban, me cabreaban. Todas esas cosas han conseguido que no piense ni actúe de la misma manera, desde luego que he aprendido, pero lamentablemente la mayoría de cosas que he aprendido han sido malas.

Leyendo uno se da cuenta de que esta crisis no es tal, es más bien la guinda del pastel que lleva muchos años cocinándose. No es una crisis, es una consecuencia de muchas medidas tomadas en el mundo durante muchos años. La gravedad que están tomando los acontecimientos no debería ser una sorpresa, ha pasado antes: los mismos consejos aplicados en otros países han tenido consecuencias nefastas. Pero la historia se olvida, se ignora, no se lee. El hombre es el único animal que tropieza mil veces en la misma piedra: los magnates una y otra vez quieren ser más ricos, los obreros una y otra vez quieren vivir la ilusión de ser clase media. Pero en el fondo, el mundo es una sociedad de castas, de las que es muy complicado salir.

Aún me sorprende la cantidad de gente que cree que esta crisis pasará, y que llama negativos a quienes pensamos lo contrario, en mi opinión, los realistas, pues la historia nos muestra lo que está por venir. Pero la mayoría no quiere verlo. Y mientras una minoría protesta, la mayoría permanece ciega y sorda, poniendo excusas a las manifestaciones y cagándose en los políticos y en los sindicatos. Y el tiempo pasa, y los derechos se pierden. ¿Quién nos va a devolver todo lo que hemos perdido? En mi opinión, nadie puede hacerlo. Y cada día se perderá más y más.

Tengo trabajo. Y sinceramente, siempre tuve la esperanza de poder capear el temporal, pues parecía algo bastante seguro. Pero parece ser que no será así, que esto se acaba y en unos meses seré un número más en  las estadísticas que nos amargan la vida y nos hunden como país. ¿Y entonces qué? Pienso y pienso cómo salir de esto. Cómo prepara uno un nuevo rumbo. Y no lo sé.

Hay quien dice que esto es una oportunidad, y quizás tengan razón, pero no lo veo. Se supone que es el momento de reciclarte; tienes dos opciones: ser lo que te gustaría ser y buscar algo que tenga salida. Y no veo ni la una ni la otra. La segunda porque ¿qué tiene salida en este país? Parece que las fronteras, la verdad. La primera es más complicada.

Decidir qué es lo que quieres realmente hacer. Miro y leo y veo a mucha gente que consiguió hacer de su pasión su profesión, que le ha echado narices y ha luchado por sus sueños y que tiene cada mañana la ilusión de ser mejor en su trabajo porque le encanta, y eso se transmite, y eso te trae el éxito a nivel personal. Pero ¿qué pasa cuando uno no tiene esa ilusión? ¿qué pasa cuando uno ha invertido su tiempo en formarse en algo pensando que tendría salida y por ello no ha dedicado tiempo a cultivar una pasión que pueda acabar desarrollando como profesión?¿qué pasa cuando aquello en lo que has invertido tu tiempo, tu formación, finalmente no tiene futuro? La mayor cagada ha sido dedicarme a especializarme en algo que a día de hoy no tiene futuro. Siempre pensé que la especialización era la clave, pero está claro que me he equivocado.
Así que ahora, con la casi certeza de que en un tiempo perderé mi empleo, estoy más perdida que nunca. 

Supongo que no soy la única que se siente así. Cuando uno se plantea su futuro en una dirección y de repente todo cambia, hay personas que aprovechan el cambio y otras que se quedan perdidas. Envidio a las primeras, son las que conseguirán capear el temporal.

Los demás nos sumergiremos en un mar de dudas en la que la pregunta constante será ¿y ahora qué? Si alguien tiene la respuesta, que la diga.

Un saludo

domingo, 16 de junio de 2013

El último concierto de la sinfónica de Grecia.

Hola amig@s,

voy a reproducir aquí el comunicado que han emitido conjuntamente los trabajadores de las agrupaciones musicales de la radio televisión griega:

Estimados colegas, compañeros artistas, músicos y personal de las emisoras estatales de todo el mundo,
 este es un comunicado conjunto de las tres agrupaciones musicales dependientes de la radio televisión griega (ERT) que, como sabrán, actualmente permanece cerrada por decreto del gobierno.

Desde el día 11 de Junio de 2013, la Orquesta Sinfónica Nacional (creada en 1938), la Orquesta de Música Contemporánea (creada en 1954) y el Coro (creado en 1977) de la ERT han cesado su actividad. En la nueva radio televisión que está planteando en este momento el Gobierno no hay cabida para la música. Nuestra existencia está en juego. Pedimos ayuda y solidaridad de todas las maneras posibles. Es de gran importancia hacer comprender al gobierno por qué una televisión pública debe contar con agrupaciones musicales.
Agradeceríamos que escriban (tanto por correo electrónico como por correo postal si fuese posible) al Gobierno griego (a la oficina del Primer Ministro, y a los Ministerios de Finanzas, de Cultura y de Estado, así como a la Secretaría general de información y comunicación) y a sus respectivos gobiernos, como forma de presión para que defiendan la existencia y el funcionamiento de las tres agrupaciones musicales y en general de toda la radio televisión pública.
Que un país europeo decida cerrar su emisora nacional constituye un enorme golpe contra la democracia y la cultura y nos concierne a todos.
Las agrupaciones musicales de las radiotelevisiones europeas tradicionalmente han sido unos de los pilares de nuestra civilización.
La creación artística sin obstáculos y la libertad de expresión son partes esenciales de la existencia humana.
Firman los músicos, los miembros del coro y todos los trabajadores de las agrupaciones musicales de la ERT.

Al parecer, no han obtenido la solidaridad que esperaban.
El Director de la Orquesta Sinfónica de la Radio y Televisión Griega, el Maestro Markos Moissidis, tras el cierre de la cadena estatal griega, la ERT, ha hecho las siguientes declaraciones.

“No tenemos miedo de perder nuestros trabajos. El problema es el procedimiento: ¿qué va a seguir? Después de éste, otros dominios públicos caerán en esta operación de “limpieza”. Habíamos oído unos rumores que, de manera no oficial, hablaban de un proyecto de privatización de la Orquesta Estatal. Lo irónico es que este año habíamos tenido una situación fantástica: hemos sido la primera orquesta en celebrar los 200 años de Wagner, y hemos trabajado de manera muy seria con contactos importantes en Grecia y en el extranjero.”
“No me esperaba que el mundo cultural europeo reaccionara de manera tan fría. Si hubiera sido al revés, nosotros les habríamos apoyado, inundándo de e-mail a los Gobiernos. Esto pedimos: que las entidades culturales se impliquen con sus Gobiernos para que presionen al nuestro.”

“No estamos cansados, solo nos preguntamos qué sorpresa nos prepara la vida, mañana.” (Texto completo aquí ).

A continuación os dejo un vídeo de la que más que probablemente es la última actuación de la Orquesta Sinfónica Nacional de Grecia.


Grecia, cuna de la cultura. Quién iba a pensar hace no tanto que veríamos como el dinero arrasa y condena a un país. El dinero arrasando la historia de una civilización, acabando con lo mejor de lo que son capaces los hombres.

Ya no sé qué decir. Hay cosas que nunca pensé que vería y aquí están, y a la mayoría parece no importarle y no puedo capaz de imaginar qué nos queda por ver, solo imagino imágenes terribles.

Suerte Grecia. Suerte España.

domingo, 26 de mayo de 2013

Agridulce

Hola a tod@s,

hoy es un día de sabor agridulce. Hoy una pequeña (pero no por ello poco importante) parte de mi familia ha emprendido rumbo a una nueva vida: han tenido que emigrar.

Hoy dos personas más cogen sus bártulos y sus ilusiones y se van de este país, hartos de no tener aquí oportunidades.

Sí, sé que es positivo. Es una buena oportunidad, es una salida, es una opción mucho mejor que la de estar en el paro viendo como pasa un nuevo día sin que llegue tu oportunidad, y por eso me alegro. Seguro que les irá genial, y se lo merecen. Por eso también me alegro.

Por supuesto que esto es mejor que nada, por supuesto que es una gran oportunidad, por supuesto que la van a aprovechar y que, a pesar de los nervios, ahora tienen un camino ante sí lleno de posibilidades y de momentos geniales, libres de los "comederos" de cabeza que supone la incertidumbre de no tener un trabajo ni saber cuándo te vendrá.

Pero me cabrea. Me cabrea que en este país, personas que se han sacrificado, que han estudiado gracias al esfuerzo de sus familias, que se alejaron de su casa para formarse y para trabajar en lo que les gustaba con la esperanza de volver y tener su oportunidad, finalmente hayan desistido, tras meses o años en el paro, y hayan tenido que irse lejos.

No es lo mismo irte por gusto, porque lo has elegido, que tener que irte ante la falta de oportunidades, con (supongo) la amarga sensación de que te "echan" de tu país, te alejan de tu familia y tus amigos, privándote de momentos con ellos, te separan de los seres queridos con los que te gusta pasar el tiempo, los que aprecian tu compañía.

Así que no es fácil para los que se marchan ni tampoco para los que se quedan. 

Me cabrea también ver cómo otras personas que durante muchos años han cumplido con su deber, trabajando para una empresa o para sí mismos y han ido montando su vida poco a poco, hoy sufren esa misma incertidumbre. Gente más joven o más mayor, da igual. Personas que supongo tendrán muchos malos momentos, por culpa de esta mierda de estafa que algunos nos venden como crisis, por culpa de unos pocos que desean ganar más a costa de otros. Personas que se empiezan a plantear irse, con o sin sus familias, y no porque les surja una oportunidad genial, sino simplemente porque les ofrecen una alternativa al paro.

Me cabrea aún más cuando veo cómo algunos imbéciles frivolizan con este tema, hablando de "movilidad exterior" y hablando de las virtudes de irse de España. Si tan positivo les parece ¿por qué no se largan ellos y nos dejan en paz? Porque parece que en este país exportamos buenas personas y nos quedamos con los gilipollas, y encima no se quedan escondidos, no. Se quedan gobernando, predicando, debatiendo. Estamos siendo bombardeados diariamente por mediocres, que hablan y hablan de los problemas de la gente con ligereza, que engañan con su mierda de neolengua, que dan ruedas de prensa donde se descojonan. ¿Qué sabrán ellos del paro, de los desahucios, de los derechos, de los emigrantes y de los inmigrantes, de los miedos, las esperanzas y las dudas de todos los que realmente sufren esta crisis?

Así que pese al sabor agridulce que supone ver como se nos va la gente, en el fondo uno siente hasta envidia. Porque nadie está libre de miedos e incertidumbres, no importa donde vayan. Nadie está libre de pasar días mejores y días peores. Pero al menos perderán de vista esta mediocridad que nos rodea.

Mucha suerte.

miércoles, 15 de mayo de 2013

El latido de la desigualdad (J.D. Botto)

Hola a todos, 

hoy os dejo un texto extraído del libro Invisibles, de Juan Diego Botto, libro que recomiendo encarecidamente, por cierto. 

Botto vivió en sus carnes la desaparición de su padre, militante de izquierdas y actor, durante la dictadura de Videla. También lo que es el exilio y ser un inmigrante. Tiene una sensibilidad especial para con este tema, por ello aunque es un texto largo, merece mucho la pena.

Os dejo con él:

Cuando alguien pasa varias horas en un barco en alta mar suele ocurrir que, al regresar al tierra, mantiene aún  la percepción de que el suelo se mueve, que los adoquines fluctúan en movimientos ondulares como las olas. Es una trampa del cerebro, que necesita un tiempo para comprender o readaptarse a ciertas realidades. Y es que cuando alguien está habituado a una rutina, le cuesta percibir los cambios que se producen a su alrededor.

Los medios de comunicación en España han detonado tantas veces las alarmas con respecto al tema migratorio, han sido tantos los titulares y las noticias sobre la invasión de cayucos y pateras, de subsaharianos y latinos que venían a transformar nuestro mundo, a cambiar nuestra cultura, a ensuciar nuestros barrios, a poblar de delincuencia nuestras calles, que a muchos les cuesta asumir una nueva realidad: España ha vuelto a ser un país de emigrantes.

En 2012 el número de personas que salieron a buscar un futuro más allá de nuestras fronteras superó por primera vez el número de personas que entró en nuestro país precisamente para lo mismo. Desde 2011 han abandonado España más de un millón de personas. Dicho de otra manera, por primera vez en muchos años el número de emigrantes superó al de inmigrantes. España es de nuevo un país de gente que necesita buscar fuera lo que no puede conseguir dentro.

El asunto migratorio no es un tema tangencial al resto de los problemas que padece un país: es una forma de radiografiarlo, es la foto más precisa de su situación, porque lo que se esconde detrás de la migración es el latido de la desigualdad. La gente parte porque no encuentra respuestas a sus necesidades, porque su país no les ofrece lo mínimo para vivir dignamente.

El deterioro de la calidad de vida de un territorio lo podemos ver en la imagen del número de personas que abandona su casa dejando atrás familia y amigos para tratar de hallar mejor fortuna en otro lugar. En España, por poner un ejemplo, tenemos un porcentaje de desempleo juvenil del 50%, una cifra insostenible e imbatible en prácticamente cualquier competición internacional. El desempleo global ronda el 25%, es decir, uno de cada cuatro españoles está desempleado. Otra cifra: más de 1.737.000 familias tienen a todos sus miembros en paro. Este es quizás el más significativo de los marcadores, porque la familia es lo que de momento está consiguiendo que la crisis no tenga la dimensión de cataclismo social que se correspondería con estos números.

El sostén familiar, representado en los padres o abuelos, tiene sin embargo fecha de caducidad. Cuando los ahorros de los mayores se agoten, la situación será insostenible. Los números son categóricos.

Mantenemos la percepción de pertenecer a un Estado de clase media, pero lo cierto es que estamos siendo depauperados. Naturalmente, los estándares de lo que significa lo "mínimo para vivir" varían si hablamos de Madrid o de Bamako (capital de Mali). Se podrá objetar que no estamos tan mal porque lo que se entiende en Europa como umbral de la pobreza sería clase media en otras zonas del planeta. Es un relativismo mezquino porque no tiene en cuenta la realidad del entorno, los costes de la vida. La exclusión social se mide en función de la sociedad en que se vive y de la que se puede ser apartado.

El primer derecho humano que se les niega a los inmigrantes es el derecho a no tener que emigrar, el derecho a un trabajo digno, a una vivienda digna, a no tener que abandonar una familia y una cultura. Nunca ha dejado de sorprenderme la facilidad con la que alguna gente trata de estigmatizar a los inmigrantes colocándoles en una especie de estatus de élite.En una doble victimización de los pobres, se llega a acusar a los inmigrantes de ser ricos clandestinos, de disimular su bienestar para aprovecharse de los beneficios de las ayudas sociales y la solidaridad: <<Esos que vienen y lo tienen todo tan fácil, esos que no tienen que pelear como nosotros, espos que vienen y reciben subvenciones y plazas de guardería, y ayudas médicas, esos que vienen a operarse, esos que en suma nos quitan lo nuestro>>, lo que en realidad quiere decir <<me quitan lo mío>>.

Sé que ese tipo de comentarios son espoleados por muchos medios de comunicación que actúan como correas de transmisión de algunos partidos políticos o de intereses empresariales. Sé que siempre es rentable electoralmente culpar de los males que nos asolan no al gobierno que hace mal su trabajo, no a las empresas que despiden trabajadores, no a la banca que ejecuta los desahucios, sino al "otro", al negro, al moro, al latino, al distinto, al de fuera o, dicho de otra manera, al pobre. Y es que el xenófobo no suele despreciar o estigmatizar a un empresario extranjero que, pongamos por caso, viene a montar un gigantesco casino y recibe todo tipo de regalos de las entidades públicas en forma de subvenciones o exenciones fiscales. No. Lo que molesta es el pobre. Pero para poder acusarlo, para poder culpabilizarlo, es necesario primero desvictimizarlo.

No es un hombre o una mujer que ha dejado atrás a su familia, no es alguien que echa de menos la comida de su madre, el olor de las calles de su barrio, la textura de la piel de su marido, no es alguien que tiene dificultades para adaptarse a un idioma distinto con unos códigos distintos, una cultura distinta, no es alguien con menos garantías laborales, que trabajará más horas con menos protección, no es ese que no está cubierto por casi ninguna ley laboral, no es ese que llora cuando cuelga el teléfono en un locutorio después de asegurarle a su mujer que todo está bien, no es nadie parecido a nosotros, ni alguien que podríamos ser, que nuestros abuelos fueron, que quizás seremos o que, en algunos casos, ya somos.

No, para poder culpabilizar a un inmigrante es preciso situarlo en ese lugar donde habitan los que gozan de grandes privilegios. En la representación del mundo que algunas personas elaboran, buena parte de los problemas que tenemos se acabarían si se fueran los inmigrantes. Hay gente que cree vivir en una sociedad donde el Estado se desvive por aquellos que vienen de fuera mientras aprieta la soga a los que han nacido aquí. Resulta sorprendente porque creo que no es tan difícil imaginar lo que significaría para cualquiera de nosotros estar en un entorno completamente distinto, lejos de los nuestros. (...)

Cuando empecé a escribir estos textos estuvo muy presente una amiga boliviana, Luisa, que lleva cerca de cuatro años en Madrid. Luisa trabaja cuidando niños pequeños, lo que en realidad significa que trabaja limpiando casas y cuidando niños. Se levanta muy temprano, coge el autobús que la lleva a su primer trabajo, donde cuida a un niño de 11 meses y limpia la casa; al mediodía toma el metro que la lleva a su segundo trabajo con otra familia, donde se hace cargo de una niña de 3 años. Yo la he visto con los niños y es difícil imaginar una mejor contadora de cuentos: ante cualquier conflicto inventa un cuento que los saca de la más espesa de las rabietas. Trabaja doce horas todos los días excepto los domingos.

Luisa tiene un hijo al que hace cuatro años que no ve. Con el tiempo ha aprendido a tejer un manto de dureza para soportar el dolor que le produce la separación con su pequeño. Cualquiera que sea padre o madre puede comprender lo que esto significa. Un sacrificio así se hace solamente si crees que es la única forma de garantizar un futuro a los tuyos, la única forma de darles las oportunidades que tú mismo no has tenido. Algunas veces ella confiesa su temor más profundo. Tiene amigas que han pasado años lejos de sus pequeños y, al volver, estos ya no las identifican como sus madres: tienen un reproche instalado en el corazón y son incapaces de borrarlo.

Luisa sabe que para su hijo es duro entender que todo esto lo está haciendo por él. Es muy difícil que no sienta que su madre lo ha abandonado, que a fin de cuentas ella no está allí para cuidarlo cuando tiene miedo por las noches, ara contarle sus cuentos, para llevarlo al colegio, para enseñarle a atarse los cordones. Sabe que el riesgo de que su hijo simplemente no la quiera, que no la sienta como su madre, es real. Sabe que cuando hablan por teléfono y el niño dice mamá es para referirse a su abuela, la madre de Luisa, que es quien ejerce ese rol de madre cuidadora. Pero a pesar de todo, para ella este periplo merece la pena. No creo que pudiera pensarlo de otra manera. A estas alturas de su vida, necesita pensar que merece la pena que todos este dolor, estos sacrificios, serán algún día reconocidos y agradecidos por su hijo. Ha apostado casi todas las fichas de su vida, al menos de momento, al futuro. Su presente no es una búsqueda de felicidad personal, sino un peaje recaudatorio para volver a casa. El ahora no importa más que como un tránsito hacia ese mañana con ahorros en que se reencontrará con su familia. Deseo que todo salga como ella ha planeado, como también deseo que pudiera tener un presente en el que no necesitara trabajar 12 horas, en el que dispusiera de cobertura médica, en el que estuviera dada de alta, en el que trabajara con contrato, en el que cobrara protegida por algún tipo de convenio. Y es que a diferencia de lo que muchos creen - o quieren hacerles creer- los inmigrantes no son saqueadores de recursos públicos.

Empecemos diciendo que los principales receptores de ayudas públicas son las grandes empresas y fondos de inversión que poseen mecanismos para tributar en  porcentajes irrisorios, y los grandes defraudadores fiscales que no solo son tolerados por ley sino que hace poco fueron premiados con una amnistía fiscal que les permitía regularizar su situación con la hacienda pública, abonando solo el 10% de lo que adeudaban. La regularización final se acercó al 3% real. Es decir, a los grandes defraudadores se les permitió no solo infringir la ley, con el detrimento para el conjunto de los ciudadanos que eso tiene - en un momento de duros recortes sociales ese dinero podría venir bien para prestaciones, sanidad,educación, etc- sino además traer dinero a España que, en muchos casos, es el equivalente a decir <<blanquearlo>>.

Más allá de eso, hay dos cuestiones que siempre son mencionadas al hablar de los privilegios de los inmigrantes: el acceso a las guarderías públicas y el abuso de la sanidad. Con respecto a las guarderías públicas el problema es que hay pocas. Falta inversión en escuelas infantiles públicas para dar cobertura a la demanda que existe. Si no se crean más es porque se favorece el negocio de las escuelas privadas. Los criterios de selección están generalmente vinculados a la renta y las horas de ocupación de los padres. En el caso de los inmigrantes, lo habitual es que o bien solo esté disponible un progenitor para hacerse cargo de los niños, o que ambos trabajen, y a su vez que sus salarios sean muy bajos. Si acceden a las plazas es por su estatus socio-económico, y no por ser de fuera. Con respecto a la sanidad, basta observar un dato: los inmigrantes representan el 10%  de la población, pero solo el 5% de los pacientes. Es decir, van al médico, de media, la mitad que la población autóctona, según la Sociedad Española de Medicina Comunitaria.

Cuando Luisa regrese a Bolivia, se habrá convertido en una pequeña Marco Polo, habrá visto más mundo que la mayoría de sus vecinos, habrá conocido más diversidad que la mayoría de nosotros, se habrá enfrentado a más retos y problemas, a más intensidad de vida que la gran mayoría de la gente que nunca sale de su barrio, de su pueblo, de su ciudad o de su país. Todo eso será cierto, como también es cierto que ella nunca quiso salir de allí. Si hubiera tenido garantizada una vida digna y amable y justa para ella y su familia, jamás se habría ido.

Bolivia es un país con enormes riquezas, cuenta con la segunda mayor reserva de hidrocarburos de América Latina, es el cuarto productor mundial de estaño, el undécimo productor de plata. Sin embargo, es un país con cerca del 6,7% de su población dispersa. El problema no es que no haya riqueza, no es que no haya recursos.En las áreas urbanas de Bolivia cerca de la mitad de la población es pobre, en zonas rurales cerca de un 78%. El 10% más pobre percibe el 0.2% del total de ingresos; el 10% más rico con el 42, es decir, 235 veces más según el Plan Nacional de Desarrollo.

En el país de Luisa, el 20% de las unidades agropecuarias poseen el 97% de la riqueza. ¿Qué se dibuja detrás de estos números? Una realidad que se concreta en cualquier rincón del planeta donde depositemos la mirada: detrás de la pobreza está la desigualdad.

El 1% de la humanidad posee el 43% de la riqueza total. El 10% controla el 83% de la riqueza. Según datos del Centro de Investigaciones del Congreso, la mitad de la población estadounidense tenía en 2010 apenas el 1,1% de la riqueza del país. Según ese mismo informe, el 10% más rico de EEUU poseía el 74% de la riqueza. Y la élite económica mundial evadió al menos 16,7 billones de euros entre 2005 y 2010 según un informe de Tax Justice Network.

Los que más tienen cada vez tienen más y posiblemente sea a costa de los que menos tienen. Existe una línea directa entre beneficios desorbitados y pobreza. Mencionemos un simple ejemplo: recién explotada la burbuja inmobiliaria, algunos grandes inversores decidieron retirar su dinero del ladrillo y apostar en terrenos más fiables: las materia primas. Invirtieron en futuros, principalmente de arroz y cereales, confiando en que los precios subirían. Como estas operaciones van acompañadas de complejos mecanismos financieros que pueden provocar el cumplimiento de sus profecías, estos fondos de inversión vieron cómo efectivamente los precios se disparaban, en algunos casos con aumentos superiores al 120%. Estas subidas supusieron millones de beneficios para los bolsillos de algunos inversores, bonus millonarios para algunos gestores de fondos. A su vez trajeron riesgo, hambre, desnutrición y muerte a cientos de miles de personas que dependían de estos productos, a los que dejaron de tener acceso a causa de la subida del precio. Que en un país como Egipto el precio del pan se duplicase provocó el surgimiento o crecimiento de diversos movimientos sociales de protesta, que sentaron las bases para las revueltas que estallaron en enero de 2011 y supusieron la caída del dictador Hosni Mubarak.

domingo, 5 de mayo de 2013

De desprecios y otras cuestiones...

Anoche, durante una conversación, alguien que es de izquierdas, supuestamente sensible con los problemas de otros, que acude a manifestaciones contra el paro (pese a tener trabajo), contra los desahucios (pese a tener vivienda) y contra los recortes en general, sin ser uno de los más perjudicados, me hizo darme cuenta del enorme camino que nos queda por recorrer y de la lacra que suponen para la humanidad los prejuicios.

Que personas que no demuestran tener ni un ápice de apatía para con quienes se supone que son sus semejantes tampoco la tengan para quienes no son de su especie, sorprende menos. Pero que personas supuestamente empáticas con el sufrimiento de otras personas, tengan luego opiniones tan obtusas en otras cuestiones, me descoloca.

La conversación que os digo giraba en torno a las corridas de toros. Según parece, aún existe quien justifica las corridas de toros como algo que está bien porque el toro se come después. Es genial que pienses que para alimentarte de un ser vivo, es necesario torturarlo para tu diversión previamente. Es una justificación de lo más absurda a mi juicio. Que me digas que te comes al toro, pos vale. Que me digas que disfrutas viendo como lo torturan, porque te parece un espectáculo estupendo, pues al menos llamas a las cosas por su nombre. Pero es ese cinismo de no querer reconocer que disfrutas con la tortura de un ser vivo lo que me sorprende. Porque esa es la realidad: te gusta disfrutar de un espectáculo en el que un toro se mea de miedo, se le ve aturdido, brama asustado e intenta defenderse. Un cruel espectáculo en el que un ser vivo que quiere vivir es asesinado tras una lenta agonía. Y quien no lo quiere reconocer es porque es un cínico.
 Porque cuando pregunté: "¿te parecería bien ver a un grupo de personas clavándole cosas a un perro antes de matarle?", la respuesta fue "no". Entonces, ¿por qué te parece bien que lo hagan con un toro? Es que soy incapaz de entenderlo, lo único que puedo pensar es que es algo que está "aceptado" por muchos, y ya está, no hay que plantearselo como lo que es: como una tortura innecesaria y cruel. La gente que lleva desde pequeño llendo a los toros no quiere plantearse si les parece bien o no. Y ese es el problema principal: no quiere plantearse.

Cuando la gente se avergüenza de sus propios argumentos, porque al intentar razonarlos se da cuenta de su propia incongruencia, intenta argumentar de otra manera. Y normalmente la cosa va a peor. La verdad, es algo que todos tendemos a hacer, intentar justificar nuestra posición aunque estemos dudando de ella mientras la defendemos.

El colmo del absurdo llega cuando comparas el maltrato animal con el maltrato humano. Porque para mí, quien mata de una manera cruel, quien disfruta causando dolor y muerte a un ser inocente, es un asesino. Y ya puede haber matado a un toro, a un perro o a un humano. Pero si lo digo así de claro, consigo que la gente me mire como si hubiese dicho que apoyo el holocausto, como si fuese una barbaridad así.

Lo cierto es que hay muchos estudios que relacionan la crueldad en animales con la violencia contra los humanos, y muchos casos de psicópatas que antes de asesinar humanos practicaron con animales. El propio José Bretón, supuesto asesino de sus hijos, reconoció que quemaba perros y gatos en su finca habitualmente.

Pero volviendo al tema de la empatía, llega un punto en la conversación en que la persona, de una manera absolutamente radical te dice la frase mágica: "no me compares a las personas con los animales". 
Y yo digo ¿por qué no puedo compararnos? ¿qué es lo que nos hace incomparables? 

Según la persona con la que conversaba ayer, los animales no tienen inteligencia ni capacidad de amar. 

Osea que una persona que es bastante crítica, bastante leída, bastante empática y sensible a muchos temas, de repente te suelta con una burrada de tal magnitud y encima la rara eres tú.
Sinceramente no pienso ni molestarme en buscar enlaces para poner aquí que demuestren que los animales SÍ tienen inteligencia y capacidad de amor. Porque tan obtuso y absurdo es pensar lo contrario, tan irreal, tan incierto, que es que no tengo las ganas de demostrar que alguien se equivoca. Más que nada porque si eres capaz de decir tal burrada y quedarte tan tranquilo, poco puedo hacer yo para hacerte ver que la realidad del mundo te contradice ampliamente.

Lo que más me jode es esa sensaciónde que hay quien te mira por encima del hombro, como si fueses una niñata, por defender ciertas ideas, por flipar con ciertos comentarios o cuando corriges a alguien. Por ejemplo, al corregir a alguien que habla de "raza humana" diciendo que es "especie humana" (que es que no es lo mismo) y que te digan "llámalo como quieras". Oigan, que no es como quiera yo, es que es así por definición. Pero tienen que contestarte como despreciándote...
La misma sensación tuve hace tiempo cuando un señor un pelín homófobo decía que era lógico prohibir los conciertos en Chueca durante las fiestas del orgullo, porque se habían llegado a medir 200 dB otros años. Pues es que me dió la risa. 200 dB. Como si eso fuese posible (el llamado "umbral del dolor está en 140 dB, un sonido superior a 140 dB aunque sea muy breve causa daños en el tímpano), como si hubiese equipos que midiesen tales niveles. Y esos 60 dB de diferencia no son cualquier cosa, debe tenerse en cuenta que es una escala logarítmica, osea que no crece de manera lineal: ejemplo, un lavavajillas que emite un ruido de 50 dB no es algo más ruidoso, es 10 veces más ruidoso que uno que emita 40 dB y 100 veces más que uno de 30 dB. Una cosa es que algo no te guste, otra que tengas que emplear argumentos basados en mentiras para defender tu causa.

En  fin, volviendo a los animales. Doy muchas vueltas al tema del especismo, a cómo los humanos nos consideramos los dueños del mundo basándonos en una superioridad que nosotros mismos hemos impuesto al resto. Porque desde luego no somos más fuertes que otras especies, ni más rápidos.
Aparte de que haya quien considera que los animales no tienen inteligencia o capacidad de amar (está claro que quien piensa así no ha tenido un animal en su vida) y ahí ya no hay más que discutir, es cierto que está comúnmente aceptada la superioridad en cuanto a capacidad intelectual de los humanos con respecto a otras especies (esto lo digo con la boca pequeña, pues estamos rodeados de tanta estupidez que cada día lo dudo más).

Pero bueno, si lo que se utiliza para justificar la dominación de unos seres sobre otros es la inteligencia, entonces estamos aceptando que incluso dentro de nuestra misma especie, los más inteligentes tendrían el derecho o el deber de dominar a aquellos cuya capacidad intelectual sea inferior, ¿no? Entonces, siguiendo este paralelismo, si lo que te permite "dominar" a un animal, o utilizarlo como un recurso, es que tiene menor inteligencia, también puedes hacerlo con personas menos inteligentes.
Claro, decir esto es una burrada, ¿no? A mí me lo parece, y a quien se lo dices por lo normal también. Porque te dice, "no es lo mismo, porque aunque sean menos inteligentes, son personas". Osea, que en el fondo es una cuestión de la especie.

Se considera normal que el ser humano trate como un recurso a otras especies, a otros seres vivos, bien para trabajar con ellos, bien para divertirse a su costa llegando incluso a matarlos, bien para alimentarse de ellos, porque "son de otra especie".

Hace no tanto, los blancos podían hacer lo mismo con los negros, utilizando el mismo argumento, porque se consideraban inferiores. Y estaba asumido, legislado y bien visto.

Hoy en día, el racismo está asumido como problema y es algo que la gran mayoría critica y rechaza. En cambio el especismo, ya no es que esté asumido y bien visto, es que ni siquiera es considerado como una realidad para la mayoría de las personas.

Es como si no estuviese ahí, como si no fuese una realidad en nuestra sociedad, en nuestro día a día. Pero lo es, es algo que nos rodea y que podría considerarse un tabú. Porque la mayoría de la gente ni siquiera quiere pensar en ello, lo desecha con una sonrisa burlona (en plan, "esta es una loca de los gatos") o mira para otro lado porque no quiere pararse a pensar sobre estas cosas (como pasa a tanta gente con tantas cosas).

Muchas personas no quieren analizar si sus propios comportamientos son coherentes con aquello que realmente quieren ver en el mundo, en fin, es un proceso complicado, duro, largo. Sobre todo porque es duro darte cuenta de tus propias incoherencias, asumirlas o corregirlas. Es más fácil pensar que lo que haces está bien porque es lo que hace todo el mundo, lo normal, o lo que se lleva haciendo toda la vida (aunque esto sea mentira, claro).

Porque sí, toda la vida se ha comido animales o vestido sus pieles, pero es que por suerte evolucionamos y hoy en día no habría la necesidad de vestirse con pieles ni de comer animales, pues hemos conseguido la tecnología como para lograr productos sustitutos de los productos animales. Otra cosa es que no nos apetezca cambiarlo o no sepamos cómo hacerlo.
Vamos, la tarea no es fácil porque muchas cosas que nos rodean están relacionadas con el daño a otros animales, pero como todo: lo primero es querer cambiar y después ir corrigiendo tus errores.
Pero como siempre digo, haciéndome eco de Ghandi: se tú el cambio que quieres ver en el mundo. Saca de tu vida lo que no quieras tener en ella, cambia tus costumbres si decides que no te gustan. Sé coherente, sé crítico con lo que te rodea y más contigo mismo. Quizás sea este el único camino para lograr un mundo mejor.

Un saludo.


"NUESTRA TAREA DEBE SER AMPLIARNOS DE COMPASION PARA ABRAZAR A TODAS LAS CRIATURAS Y LA TOTALIDAD DE SU HERMOSURA" Einstein.



miércoles, 17 de abril de 2013

¿Quién quiere desestabilizar Venezuela?

Lo que está ocurriendo en Venezuela es algo que debería abochornarnos e indignarnos a todos aquellos que creemos en que es posible una democracia real, más justa y un mundo en el que se limen las desigualdades.

Es la prueba de que existe un grupo de personas en el mundo para las que lo único que importa son sus intereses, cueste lo que cueste y caiga quien caiga. Y lo que es peor, la prueba de que existen muchas personas que les apoyan y defienden, porque piensan que defendiendo los intereses de esa élite lograrán defender sus propios intereses.

Esa élite que domina el mundo, que está demostrado que lo hace, utiliza a unos y otros a su antojo. Maneja poderosas multinacionales, que son capaces de destruir terrenos vírgenes y expulsar a quienes llevan generaciones viviendo en ellas mientras te intoxican con sus anuncios de buen rollismo. Si tienen que comprar políticos o subvencionar campañas de candidatos, lo harán. Por supuesto, esto nunca es gratis y por supuesto, para el político al que han "subvencionado" lo más importante será devolver este favor. Lo estamos viendo en nuestro país: bancos que perdonan o flexibilizan deudas de partidos políticos que casualmente son "premiados" con medidas como por ejemplo, que los ayuntamientos ahora se financien a través de bancos o que las multas de tráfico sólo puedan ser pagadas con tarjeta (lo que obliga a contratar una, que por cierto no es gratis). Y ese es un pequeño ejemplo.

Esa es la élite que está dominando al mundo, otros prefieren llamarlos "mercados". Han conseguido expandir el capitalismo en todo el mundo, han conseguido doblegar gobiernos, incluso han conseguido que los gobiernos consideren propios sus intereses y los defiendan. El ejemplo más claro lo vemos en EEUU, un país que es capaz de mentir al mundo para invadir un país por petróleo. Los intereses económicos de esa élite se trasladan a los de un gobierno (comprado, por supuesto) y este es el encargado de convencer a la población de que eso será bueno también para ellos, haciendo que muchas personas que seguramente no matarían a nadie en su vida, vean justas y necesarias las muertes de miles de personas inocentes, cuyo único delito es nacer en un territorio que a otros les interesa poseer. Claro, si a eso le sumas ciertos prejuicios tipo "islam=terrorismo", miles de personas aplaudirán cada bomba que caiga sobre ciudades repletas de personas como tú y como yo porque "en esa ciudad se refugia un terrorista". Y así se somete al mundo a la voluntad de unos pocos: con muerte y mentiras.

En Venezuela existe una división muy fuerte de la población. Diría que una fuerte división entre socialismo y capitalismo. La guerra del siglo XX por excelencia. La lucha entre lo que realmente necesitas y lo que otros quieren que necesites. 

El capitalismo nos ha convencido de que el consumo es progreso. De que si con 30 años vas en transporte público eres poco menos que un "pringao". De que el símbolo del progreso es tener un buen coche, potente y bonito. De que "molas" más si tienes estilo y ropa elegante. Y para muchos, poder consumir libremente se ha convertido en el símbolo de la libertad. Por supuesto, esas personas tienen cubiertas sus necesidades básicas y por eso se permiten pensar en estas otras cosas... para quien no sabe si podrá comer mañana o dentro de 10 días, ese bienestar que el capitalismo le vende es totalmente trivial.
Al capitalismo no le interesa que tengas asegurado un cierto nivel, que tengas garantizadas unas cosas básicas como comida, trabajo, vivienda, educación o salud. Cosas que a todos nos parecen básicas ¿no? Una sociedad moderna como la nuestra, ¿no debería haber alcanzado ese nivel de bienestar? Yo pienso que debería... y que en el fondo al capitalismo le vendría bien algo así, puesto que una vez sabes que todas estas cosas básicas las tendrás aseguradas, ¿no gastarías tu dinero más alegremente? Pienso que sí. Y eso es lo que alimenta al capitalismo.

El caso es que el actual sistema no piensa así. En lugar de cubrir tus necesidades básicas y alimentarse de tus  posibilidades de consumir, este sistema ha dado una vuelta de tuerca (la dio hace unos años) y ha decidido que tus necesidades básicas son un gran negocio, y que podrán cobrarte lo que deseen pues harás lo que sea por tu salud o por tener un sitio al que llamar hogar. Y cuando digo "sistema" nuevamente me refiero a esa élite.

En Venezuela hay tanta pobreza, en Latinoamérica en general, porque en su día ya fueron el campo de experimentación del capitalismo. Mientras el hemisferio norte luchaba, el capitalismo tenía que mostrar su cara amable, hacer que los europeos pensasen que el comunismo era una lacra y que el capitalismo era el mejor sistema posible. Pero quienes manejaban los hilos sabían que ganarían y que cuando esto pasase el capitalismo debía dar un paso más hacia su verdadero ser. Por eso necesitaban probar y experimentar, y para ello se aliaron con las derechas latinoamericanas. El capitalismo, las élites, apoyaron golpes de estado, impusieron su voluntad, asesinaron a decenas de miles de personas, con el objetivo de someter a Latinoamérica a su voluntad y disponer así de sus recursos.

Hace muy pocos años que parece que esto estaba empezando a cambiar, que parece que los pueblos del sur habían recobrado las ganas de luchar por su futuro y de recuperar su soberanía. Y esto es peligroso para estas élites. 

Hoy, en un mundo globalizado, de comunicaciones globalizadas, ya no está bien visto el apoyo directo a un golpe de estado: esto es una mala publicidad y ya sabemos que la publicidad es el instrumento vital de este tablero de juego. Haz lo que sea, pero que no se note, que no parezca malo.

Hemos visto a Capriles en todas las televisiones del mundo, pedir tranquilamente que se recuenten los votos, insinuar claramente el fraude electoral -¿quién apoya a Capriles?¿Quién financia a Capriles?¿Quién financia a esas televisiones que le sacan en "prime-time"?-. Le hemos escuchado intentando hacer ver que él no ha perdido, sino que en Venezuela no hay democracia, no juegan limpio. Hemos visto más eso que las conclusiones de los numerosos ojeadores internacionales, que coinciden en que SÍ se juega limpio. Hemos visto a gobiernos que callaban ante tales acusaciones, como el de Mariano Rajoy, que casualmente gobierna en mayoría absoluta con el 46% de los votos. Maduro ha obtenido el 51%, señores. 

Lo más curioso es que el Consejo Nacional Electoral ha emitido un comunicado donde expresa que hasta el momento Enrique Capriles no ha solicitado ningún por los procedimientos legales. ¿Por qué Capriles no está utilizando las vías legales y sólo se está limitando a lanzar acusaciones de fraude o a decir que Maduro no quiere recontar los votos?

He escuchado también a Capriles asegurar que mientras Chávez vivía, nadie cuestionó "el liderazgo del presidente". Curioso que lo diga un tío que en 2002 asaltó la embajada de Cuba durante el golpe de estado que sufrió Chávez (según él lo hizo para mediar). En la embajada de Cuba se refugiaba el presidente de la República, Diosdado Cabello. (Yo me pregunto... si vas a calmar los ánimos, irás a ver a los golpistas y no a los que han sufrido el golpe ¿no?). 

La red está inundada de imágenes que "muestran" a soldados chavistas quemando votos estos días. Curiosísima manipulación que está utilizando imágenes de 2010, de una quema de votos antiguos realizada por parte del gobierno, que es quien proporcionó esas mismas fotos. 

Los partidarios de Capriles han quemado varios centros médicos (de esos médicos que Chávez trajo de Cuba, y que según parece los partidarios de Capriles quieren expulsar del país) y sedes de vivienda pública (como en "La Limonera", en Caracas) de las que promovió el chavismo, han asaltado sedes del partido socialista y como resultado hay siete personas fallecidas. Esto es algo completamente intolerable, están asesinando a personas, destruyendo centros médicos, persiguiendo a personas por motivos políticos, buscando desestabilizar la imagen de un país. A Capriles le viene muy bien esa imagen de inestabilidad, desde luego. ¿A qué viene convocar caceroladas sin ni siquiera haber hecho una reclamación formal?Simple agitación, a sabiendas de que la violencia viene después.

Lo más "sorprendente" (por su claridad) ha sido encontrarme hoy con las declaraciones de Evo Morales, presidente de Bolivia, que ha declarado lo siguiente, tras escuchar a una portavoz de la Casa Blanca pedir un recuento de votos por la "ajustada diferencia" con la que Maduro ha vencido a Capriles.
"Estoy convencido de que detrás de esas declaraciones, Estados Unidos está preparando un golpe de Estado en Venezuela"
"Quiero expresar que esto es una intromisión abierta de Estados Unidos hacia la democracia venezolana y ni esa portavoz ni el gobierno (estadounidense) tienen moral ni autoridad para cuestionar los resultados de las elecciones en cualquier país de Latinoamérica o del mundo"
"Esa es la estrategia de los países que representan al imperio y al capitalismo; a veces usan el narcotráfico, el terrorismo, el autoritarismo para intervenir, primero confrontar al pueblo para después que vengan cascos azules o finalmente la intervención"
Toda una bomba, desde luego. Pero la historia le da la razón, o al menos hace que sus "dudas" sean algo más que razonables...

Por último, un dato muy importante a mi juicio. Maduro ha ganado por una diferencia de 234.935 votos obteniéndo el 50.75% de los votos y esto se está viendo en el mundo (o más bien lo están haciendo ver) como algo sospechoso, algo cercano al fraude, algo que causará la desestabilización del país, poco más o menos. Desde EEUU se pide poco menos que una auditoría de los votos, Capriles se niega a reconocer a Maduro presidente, y numerosos países neoliberales guardan silencio o sueltan gilipolleces, como es el caso de nuestro ministro de asuntos exteriores, Margallo, que en un primer momento no reconoció a Maduro como presidente, aunque finalmente lo ha hecho.

Bien, ha llegado el momento de la memoria histórica:

Kennedy ganó a Nixon en las elecciones de 1960, con una diferencia de 112.827 votos. Obtuvo el 49,7% de los votos, mientras que Nixon el 49,6%.

Allende ganó las elecciones en Chile en 1970 con el 36.6% de los votos, dejando a Jorge Alessandri con el 35.3%. En votos, la diferencia fue de 39.338 votos.

Los dos son ejemplo de que la voluntad popular puede ser "acallada" de varias maneras...

Aznar ganó en 1996 a Felipe González por 290.328 votos. Con un 38.76% de los votos fue elegido presidente.
Bush ganó las elecciones de 2000 a Al Gore y se proclamó presidente pese a obtener 543.895 votos MENOS que su rival. Bush obtuvo el 47,9% de los votos, mientras que Al Gore el 48.4%.  La ley electoral de EEUU es brillante, ¿no? Pero ¡eh! ¡¡son la auténtica democracia del mundo!!

En las últimas elecciones presidenciales, Obama obtuvo el 51.1% de los votos, mientras que su rival, Romney, obtuvo el 47,2%. ¿Qué legitima a este país para dar lecciones o pedir recuentos en otro? Es que es increíble, vamos.

Pero ESTA mierda es la que publican los medios, en general. Esto es sólo un ejemplo:


Esto, no es sólo una cuestión de democracia. Se trata de intoxicación informativa, de manipulación de la verdad por parte de unos intereses, de llevarnos al terreno en el que no deberíamos entrar, de desestabilizar a un gobierno tan legítimo o ilegítimo como otros que se consideran ejemplo de algo.

Lo que está pasando con Venezuela es ni más ni menos que nos están intentando convencer de que es un país con un gobierno no legítimo, un gobierno que no representa la voluntad de los venezolanos. Y son los medios controlados por una oligarquía financiera mundial, la misma que ha financiado a Capriles, la misma que históricamente ha manipulado y derrocado gobiernos legítimos con asesinatos, guerras, invasiones, golpes de estado. Esa oligarquía que sabe que en Venezuela existen muchos recursos naturales, y que desea explotarlos, mientras te anima a ti a que cambies de coche para que consumas ese petróleo.
Esto no se trata de que te guste el chavismo, o Maduro. Se trata de que una vez más se está manipulando a la opinión pública mundial para deslegitimar la decisión tomada por un pueblo, que no favorece a los intereses de una minoría. Se trata de que parezca más grave lo que Venezuela ha decidido, que el hecho de que se está atentando contra la soberanía de un país.

De nuevo, la oligarquía haciendo de las suyas y el pueblo siendo manipulado.

Esta es la historia más vieja del mundo. Espero que seamos capaces de darle la vuelta.

Saludos.

martes, 9 de abril de 2013

Adiós maestro Sampedro.

Hola a tod@s,

hoy es un día triste. Hoy hemos perdido a José Luís Sampedro. Un hombre sabio, un hombre ejemplar.

Pude conocerle gracias al 15M. Como tantas otras cosas, como tantas voces que durante mucho tiempo no conocí y debería haber conocido. Tanta gente que te enseña las cosas que realmente importan, que te abre los ojos, que te hace darte cuenta de que este sistema es una basura y que sólo podrá cambiar cuando cambiemos individualmente de manera masiva. Esa gente que por desgracia no sale tan a menudo como deberíamos en los medios masivos a los que tenemos acceso normalmente.

Lo primero que leí de él fue el prólogo que escribió del libro "Indignáos" del recientemente fallecido Stéphane Hessel. Otro gran luchador por los derechos humanos. También participó en el libro Reacciona, donde escribió un capítulo. Capítulos llenos de crítica hacia el sistema, hacia el capitalismo. Llenos de verdades, de conciencia de clase, de conciencia. Como todas sus entrevistas, de las que siempre se aprende algo.

José Luis Sampedro era escritor, profesor, economista, humanista. Abogó por una economía «más humana, más solidaria, capaz de contribuir a desarrollar la dignidad de los pueblos». En 2010 el Consejo de Ministros le otorgó la Orden de las Artes y las Letras de España por «su sobresaliente trayectoria literaria y por su pensamiento comprometido con los problemas de su tiempo». En 2011 se le concedió el Premio Nacional de las Letras Españolas.

Su libro "Economía humanista" es uno de los más reconocidos. Poco puedo decir de esta obra, más que la tengo en la estantería, en espera. La compré hace unos meses, pero aún no he podido leerla, como varias obras suyas. Disfruté de su fina ironía y su feroz crítica en su libro "los mongoles en Bagdag", donde compara la invasión de esta ciudad por parte del ejército de Hulagu Khan, nieto de Genghis Khan con la guerra (o mejor invasión ilegal) de Irak promovida por EEUU. Me encantó ese libro. Su novela más aclamada es "La sonrisa etrusca", novela que leí recientemente, en la que muestra como la ternura reside hasta en los corazones más aparentemente rudos. Y cómo nunca se deja de aprender. (Como él mismo decía, quería ser recordado como "un aprendiz de José Luís Sampedro").

Y es que en eso consiste la vida, y por ende la sociedad y la política. En aprender, en equivocarse, en volver a cambiar y volver a equivocarse. En darte cuenta de tus errores, tus incongruencias, tus vacíos, todas las cosas que desconoces. E intentar cambiarlo, equivocándote una y otra vez. Lo más importante creo yo es tener la humildad de reconocerte a tí mismo cuan ignorante eres, y las ganas de cambiar eso. Para ello, gente como José Luís Sampedro es imprescindible.

Dice su mujer que en sus últimos momentos "Nos dijo que quería beberse un Campari, así que le hicimos un granizado de Campari. Me miró y me djo "Ahora empiezo a sentirme un poco mejor. Muchas gracias a todos". Se durmió y al cabo de un rato se murió".

Hasta su forma de irse es ejemplar: sencilla y dando las gracias a los suyos.

Aquí os dejo trocitos de sus últimos discursos, los que más me gustan. Mi pequeño homenaje a un hombre que me ha ayudado a crecer en ciertos aspectos, que ha sido y será un referente y que pasará a la historia como tal. 

"No hemos aprendido a vivir" Discurso de José Luis Sampedro en la UC3M (18 min.)
 
En la entrevista con Jordi Évole "La trampa del miedo" (11 min):


                                                              "Educados para no pensar" (4 min.)


Entrevista con J.L. Sampedro (3 partes). "Este mundo ha fracasado"



Y aquí una de sus últimas entrevistas, para Isaías Lafuente en la SER, donde colaboraba. "la vida no hay quien la pare".

http://www.cadenaser.com/gente/audios/sampedro-vida-hay-quien-pare/csrcsrpor/20120707csrcsrage_4/Aes/

Y esto es un pequeño ejemplo, pues cada vez que este hombre hablaba, era una lección.

Gracias por todo, Don José Luís. Te echaremos de menos, te recordaremos.